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Noviembre Diciembre 2006
¿Acidez crónica? ¡Consulte al médico!
A veces, los reflujos ácidos pueden producir cáncer si no se tratan
Casi todos sabemos qué se siente cuando se tiene acidez, esa sensación ardiente del esternón a la garganta acompañada, a veces, de un sabor ácido. “La acidez se produce cuando el contenido del estómago vuelve al esófago después de comer”, explica el Dr. Carl D’Angelo, gastroenterólogo del Lehigh Valley Hospital and Health Network.
Unas 30 millones de personas sufren de acidez al menos dos veces por semana, un estado crónico conocido como enfermedad de reflujo gastroesofágico (GERD por sus siglas en inglés). Junto con la sensación ardiente, explica el Dr. D’Angelo, puede haber síntomas menos comunes, como dolores en el pecho no relacionados con el corazón, asma e infecciones recurrentes de los senos nasales o de los oídos.
Se ha determinado que GERD se debe a un mal funcionamiento de la válvula que separa el esófago del estómago. Cuando funciona correctamente, esta válvula impide que los ácidos suban al esófago y causen esa sensación ardiente en la garganta.
GERD no es sólo una molestia. Si no se trata, puede volverse crónica o grave y eso puede generar el riesgo de una afección conocida como esófago de Barret, que puede avanzar a un tipo de cáncer esofágico (adenocarcinoma). Si piensa que sufre de GERD, vea a su médico. El tratamiento generalmente consiste en cambios en la dieta y/o medicamentos.
Si ha sufrido GERD por mucho tiempo, el médico podrá usar un endoscopio (un dispositivo que le permite ver el interior del conducto gastrointestinal) para verificar la presencia del esófago de Barret. “Las personas con esófago de Barret son observadas con frecuencia, para detectar rápidamente cualquier cambio canceroso”, dice el Dr. D’Angelo. También se les sugiere hacer cambios en sus estilos de vida para reducir el riesgo de cáncer.
Mientras la incidencia de muchos tipos de cáncer está disminuyendo, los casos de adenocarcinomas han aumentado durante los últimos 10 a 20 años, dice el Dr. Clinton Leinweber, oncólogo de radiación y colega del Dr. D’Angelo. Recomienda que “para reducir su riesgo, no se demore en ver al médico si tiene dificultades para tragar o siente dolor al hacerlo, le falta el apetito o bajó inexplicablemente de peso. Es fácil atribuir estos síntomas a otras cosas, pero hay que tomarlos en serio”.
El triunfo de un hombre sobre el cáncer esofágico
Donald Winterhalt, de Emmaus, tenía tanta dificultas para tragar que perdió 30 libras (14 Kg) el año pasado. “Pensé que se trataba de indigestión o reflujo ácido”, cuenta este señor de 68 años. Sin embargo, su médico quedó suficientemente preocupado como para derivarlo a un gastroenterólogo, quien encontró un tumor canceroso en su esófago.
En el Lehigh Valley Hospital, un equipo de especialistas en cáncer planeó la atención de Winterhalt delineando un tratamiento agresivo, de tres meses, con quimioterapia, radioterapia y cirugía. “Para un paciente de cáncer esofágico, la mejor esperanza a largo plazo depende de una detección temprana y una terapia agresiva”, afirma el Dr. Michael Szwerc, cirujano cardiotorácico.
Después de las etapas de quimioterapia y radiación, el Dr. Szwerc y un colega extrajeron el tumor quirúrgicamente. Luego reconstruyeron el esófago de Winterhalt usando partes de su estómago. Fue una operación importante, pero Winterhalt salió del hospital en una semana y pronto pudo comer alimentos normales. Ahora está disfrutando otra vez su hobby de tallado de madera. This page last updated 2/12/08 04:08 PM
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